Jueves , 21 septiembre 2017
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Calle y voto, voto y calle, por Alfredo Jimeno

alfredo jimenoSi ya a lo interno del país las dudas de que vivimos en dictadura estaban totalmente disipadas desde hace tiempo, en lo internacional los últimos días han servido para esclarecer definitivamente el talante anti-democrático del sistema reinante en Venezuela.

Las aberrantes, inconstitucionales y sobre todo  dictatoriales sentencias que el Tribunal Supremo de Justicia, por órdenes expresas y evidentes de Nicolás Maduro, soltó recientemente disolviendo en la práctica a la Asamblea Nacional y otorgándole poderes absolutos al presidente de la República, oficializaron e hicieron groseramente patente algo que desde hace mucho tiempo venía ocurriendo de hecho en nuestro país: el desconocimiento por parte de la dictadura, la burla y el secuestro sistemático de la voluntad popular de los venezolanos expresada en votos.

La oficialización del golpe de Estado continuado que día a día le da la dictadura a la constitución nacional generó en todos los rincones del mundo el más claro y enfático rechazo que en muchísimo tiempo se haya visto. Desde el Reino Unido y Alemania, hasta los países de nuestro vecindario latinoamericano, se han pronunciado en contra de la dictadura venezolana, abogando por el retorno de la institucionalidad democrática y la realización de elecciones generales.

Con el aumento de la presión internacional, ha venido de la mano la presión de calle del pueblo venezolano, que ha reaccionado con mucha fuerza ante el descaro y la desfachatez de quienes actúan como unos secuestradores amenazando con la violencia a quien se resiste a someterse. Esta reacción indignada y justa de todo el pueblo es un signo esperanzador e inequívoco de la existencia de una gran carga de moral democrática que, a pesar de 18 largos años de abusos y atropellos, la dictadura no ha podido, no puede ni podrá nunca doblegar o hacer desaparecer.

La dictadura está desnuda, y ellos, los miembros de la élite corrupta, lo saben. Por eso hoy más que nunca se necesita la presión nacional e internacional para avanzar en el rescate de la democracia. Presión internacional traducida en acciones concretas de los países que genuinamente defienden los valores democráticos, como por ejemplo la activación de los protocolos de defensa de la democracia de la OEA y del MERCOSUR, así como el pronunciamiento de otros países amigos no de la dictadura sino del pueblo venezolano. Y presión popular de calle para, como lo dijo nuestro hermano Leopoldo López, reconocernos y unirnos en el mejor espacio público quienes hoy mayoritariamente aspiramos y luchamos por vivir en La Mejor Venezuela, un país donde todos juntos podamos superar la pobreza en paz y en democracia.

Venezuela vive horas definitorias, horas que demandan de cada uno de nosotros una posición ante la historia. Solamente hay dos caminos a seguir: la resignación o, peor aún, la colaboración activa o cómplice ante una dictadura hambreadora, empobrecedora y violadora de los derechos humanos; y, por otro lado, la sublevación de la conciencia popular, expresada en la calle, pacífica y constitucionalmente, rechazando la dictadura y luchando por el rescate y el respeto efectivo de la soberanía popular que hoy se encuentra secuestrada por una banda de anti-sociales.

Esta, hermanas y hermanos, es la hora del pueblo de Venezuela. Esta es la hora del rescate democrático. Que nadie se quede indiferente en estos momentos, porque la indiferencia es culposa cuando de rescatar la libertad se trata.

@AlfredoJimenoR
Concejal de Chacao
Voluntad Popular

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